Publicidad:
Terra
La Coctelera

Categoría: literatura

"A la hora en que cierran los bares", de Soledad Puértolas

Nunca nos había causado el menor problema. Él se limitaba a estar ahí, en la barra, serio, dignamente, mientras nosotros hablábamos, gritábamos y reíamos. Nosotros, mucho más que él, éramos los borrachos. Sólo que nosotros nos marchábamos antes. Él se quedaba siempre, hasta las dos, las tres, las cuatro...Él cerraba el bar.

Zitaten

Se podes olhar, vê. Se podes ver, repara.
(Livro dos Conselhos)

La bicyclette et le vélo

Es lo contrario del vélo, la bicicleta.
Una silueta perfilada en malva fluorescente desciende a setenta kilómetros por hora: es el vélo. Dos chicos de instituto uno al lado del otro atraviesan un puente en Bruges: es la bicicleta. La diferencia puede reducirse. Michel Audiard en maillot y calcetines altos se para a beber un vino blanco seco en el mostrador de un bar: es el vélo. Un adolescente en vaqueros desciende de su montura con un libro en la mano y toma un menthe à l'eau en una terraza: es la bicicleta.
O se es de un lado o se es de otro. Hay una frontera. Aunque las pesadas ruedas quieran dirigir el manillar curvado: es una bicicleta. Aunque a media carrera bruñan sus guardabarros, es un vélo. Vale más no fingir y asumir su raza. En el fondo de sí uno lleva la perfección negra de una bicicleta holandesa, con una bufanda flotando sobre la espalda. O bien uno sueña con un vélo de carreras tan ligero...El zumbido de la cadena se deslizaría como un vuelo de abeja.
En bicicleta uno es peatón en potencia, vagabundo de callejuelas, degustador del periódico en un banco. En vélo uno no se para: enfundado hasta las rodillas en un traje espacial, uno sólo podría andar como un pato, y uno no anda.
¿ Es lentitud contra velocidad ? Quizás. Hay, sin embargo, molineros en bicicleta muy eficaces y abuelitos en vélo muy tranquilos. ¿ Es pesadez contra ligereza? Mucho más.
Sueño de vuelo, por un lado; familiaridad apoyada contra el sol, por otro. Y luego...oposición en todo. Los colores; en vélo, naraja metalizado, verde manzana y para la bicicleta, el marrón apagado, el blanco roto, el rojo mate. Materias y formas también; para uno, la amplitud, la lana, el terciopelo, las faldas escocesas. Para el otro, lo ajustado en todos los materiales sintéticos.
Uno nace bicilcleta o vélo, es casi político. Pero los vélos deben renunciar a esa parte de sí mismos para amar, porque uno sólo se enamora en bicicleta.


Y tú, ¿ qué eres ? ;-)
(Gracias por el relato, y ánimoooooooooo)

Personas

Cuando alguien tiene poder sobre el destino de otro, ¿desaparece todo valor humano?
A principios de los setenta, Philip Zimbardo, psicólogo de la Universidad de Stanford, realizó un experimento de tipo carcelario: dividió a 21 jóvenes en dos grupos, carceleros y presidiarios. Para ayudar a los universitarios a introducirse en su papel organizó una completa parafernali: eran detenidos, fichados por la policía y posteriormente llevados, esposados, a la cárcel que había construido. Allí les proporcionó uniformes con un número, su nombre en la cárcel, y les obligó a llevar un gorro. Los carceleros vestían de caqui, gafas de sol de espejo... Su misión era controlar la población presidaria sin recurrir a la violencia. Zimbardo no podía imaginarse lo que iba a suceder.
Al segundo día los presos se rebelaron haciendo trizas su ropa, insultaron a los guardianes y levantaron barricadas. La rebelión fue sofocada con extintores. Y los guardianes empezaron a jugar, convirtiendo derechos como ir al baño en privilegios y enfrentando a los presos entre sí. La presión era tal que al día siguiente un preso fue enviado a casa con perturbación emocional. Al cuarto día, otros tres, con ataques de pánico e histeria, fueron puestos en libertad. Los guardianos despertaban a los presos de noche y les hacían repetir sin pausa su número, o humillarse públicamente. Al sexto día, cuando los guardianes se paseaban entre los presos, totalmente sometidos, Zimbard suspendió el experimento. Así demostró que en menos de una semana los valores humanos quedan abolidos cuando a alguien se le da poder sobre el destino de otro, sacando a relucir la parte más enferma de nuestra naturaleza.
Miguel Ángel Sabadell

Baudelaire

Todos los imbéciles de la burguesía que pronuncian las palabras: inmoralidad, moralidad en el arte y demás tonterías me recuerdan a Louise Villedieu, una puta de a cinco francos, que una vez me acompañó al Louvre donde ella nunca había estado y empezó a sonrojarse y a taparse la cara. Tirándome a cada momento de la manga, me preguntaba ante las estatuas y cuadros inmortales cómo podían exhibirse públicamente semejantes indecencias.

"Ensaio sobre a cegueira", de José Saramago

Libro duro, pero realmente interesante, de lo mejor que he leído este año y sin perder nada en la traducción :-)
Saramago, em portugués:

Nesse mesmo dia, ao fim da tarde, o ministério do Exército chamou o ministério da Saúde, Quer saber a novidade, aquele coronel de quem lhe falei cegou, A ver agora que pensará ele da ideia que tinha, Já pensou, deu um tiro na cabeça, Coerente atitude, sim senhor, O exército está sempre pronto a dar o exemplo.

"El extranjero", de Mario Camus

Exitencialismo en estado puro en una novela corta en dos actos. Sorprendente, y realmente muy bien escrita.
¿ Por qué estamo aquí ? ¿ Para qué estamos aquí ? ¿ Tiene algún sentido ?

Pessoa

Lapso de consciência entre ilusões,
fantasmas me limitam e me contêm.
Dorme, insciente de alheios corações,
coração de ninguém.

Fernando Pessoa.